Todas las mujeres hemos sufrido, al menos una vez en nuestra vida, de la horrible caída de cabello. Generalmente culpamos al clima, estrés, champús u otros productos, pero casi nunca lo relacionamos con la manera en que nos alimentamos. Sin embargo, lo primero que debes saber es que con la alimentación conseguimos los elementos necesarios para la salud del cabello.

El consumo de antioxidantes se ha relacionado con la prevención de canas y como coadyuvante en los tratamientos de alopecia (caída de cabello) debido a que neutralizan los radicales libres, los cuales ocasionan el envejecimiento del cabello. Entre los antioxidantes con mayores beneficios sobre el cabello se encuentran: las isoflavonas y las catequinas. Las isoflavonas (presentes en las semillas de la uva) propician el crecimiento, la mejora de la calidad y de la pigmentación del cabello; y las catequinas (presentes en el té verde) tienen cierto efecto frente a la alopecia.

Dentro de los productos que han demostrado brindar nutrición al folículo piloso y por lo tanto favorecer el crecimiento del cabello, se encuentran: té verde (Camellia sinensis), aminoácidos (cistina, cisteína), vitamina B5 (ácido pantoténico), betacaroteno, vitamina B6 (piridoxina), vitamina B8 (biotina), vitamina C y minerales (zinc, hierro, selenio).

Como leíste líneas arriba, la alimentación tiene gran importancia y no sólo en el adecuado funcionamiento del cuerpo sino también en proveer de salud y con ello belleza a nuestro cabello, por lo que te invitamos a introducir alguno de estos productos a tu alimentación diaria y que al cabo de un par de semanas nos cuentes tu experiencia, pero ojo, ante cualquier irregularidad o enfermedad primero consulta a tú médico.

 

 

Referencias:

· Grimalt, et al. Estudio de 2 suplementos nutricionales (cápsulas y espray) en el tratamiento de la alopecia femenina. Estudio KAIDAX. Piel 2017;32(4):190-197.

· Martín-Aragón. Nutrición y salud de la piel y el cabello. Farmacia Profesional. 2009;23(1):58-63.

· Palafox-Vigil, et al. Antioxidantes y pelo. Dermatol Rev Mex 2015;59:421-429.

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